domingo, 7 de junio de 2009

Camareras y elecciones europeas



El otro día Kikkoman colgó un artículo sobre George Clooney y su afición por las camareras; a ello siguió un racimo de comentarios de conocidos que mostraban su simpatía y/o compasión por George, a la par que se declaraban como él, fans de las mujeres que desempeñan el noble oficio del camareteo.

Si bien se trata de una tendencia erótica individual plausible, a nivel agregado es un gusto o predilección inconsciente- y estadísticamente sesgado.

Me atrevería a decir que todos nosotros, o todos aquellos (utilizo aquellos en género neutro) a los que nos gustan las mujeres, nos hemos sentido en algún momento de nuestra vida fascinados por una camarera. En cambio, también me atrevería a decir que casi ninguno de nosotros se ha sentido atraído en algún momento de su vida por una taxidermista. Ante este hecho sorprendente, caben varias explicaciones.

Una sería que nos de miedo la idea de terminar viviendo con una mujer con la formación necesaria para transformarnos (literalmente) en un trofeo. Por qué no creo que sea esa la explicación acertada?
Cualquiera que haya leído las tapas de cualquier manual de dinámica de la atracción humana se dará cuenta de que eso en la mayor parte de los casos es un añadido innegable de morbo, insano y eficaz.

Otros pensarán que la gente no liga con taxidermistas porque no es una profesión muy común.
Bueno, esta explicación se acerca un poco más a la verdad pero no termina de ser correcta.

La verdad es que por mucho que nos encontráramos con taxidermistas de ensueño por la calle a todas horas, ninguna de ellas lleva un cartel en la cara que diga "hola, me llamo Berta, soy taxidermista". Como tampoco lo lleva una ingeniera química que trabaje en una planta de tratamiento de aguas fecales. Lo cual no quiere decir que sean menos atractivas que una camarera.

Lo que nos hace enamorarnos de camareras es el trato frecuente con el gremio, y la impresión de que nos gustan las camareras, tiene la misma raiz. Lo cual puede suceder también con las enfermeras -especialmente si el individuo tiene la salud frágil y se pasea por hospitales con frecuencia- las fruteras, las dependientes y en general toda profesión que implique trato con el público eliminando el misterio con respecto al oficio de la mujer admirada.

La gente que lleva años asistiendo a clases de tai chi, tiene más probabilidades de terminar diciendo algún día "me vuelven loco las profesoras de tai chi", igual que la gente que va a librerías a menudo de acabar exclamando "me encantan las libreras!". Porque claro, cómo se va a fijar uno en las monitoras de tai chi si en su puñetera vida ha estado en contacto con profesoras de tai chi.

El roce hace el cariño. Y cuando la tía que te sirve el café todas las mañanas en la cafetería de la esquina, es "aspirante a modelo" -profesión ridícula donde las haya- sentirse atraido por las camareras no tiene ningún misterio. Es más, George, resulta baratero y previsible.

Hasta aquí su lección de camarenomics.

xxx


Bueno, muchos os preguntaréis a qué viene lo de las elecciones europeas. Lo que estaba pensando es que decir que nos gustan las camareras es al final como decir que a los españoles les gustan las votantes del PP o del PSOE.

Si un tío tiene cuatro novias durante su vida y resulta que tres eran del PSOE, quizá no sea porque una curiosa tendencia erótica le lleva a sentirse irremediablemente atraido por las fans de Zapatero. Puede simplemente que sea un problema demográfico, y de percepción.

Si alguien tiene cuatro novias y tres son desencantadas y no votan, o son anarquistas, o todo junto, probablemente no diría "a mi me gustan las que se abstienen". Porque a pesar de que la abstención es la opción política mayoritaria en el país, la abstención es un rasgo que pasa más desapercibido. Como las taxidermistas.



*Foto: Hannah Herzsprung, protagonista del peliculón "Vier minuten".

En algún momento de su vida, durante sus estudios, fue camarera... le seguirá gustando a sus antiguos clientes aunque ahora sea actriz...? Y si en vez de actriz fuera maestra infantil...? O abogada...?

3 comentarios:

Jorge Lee dijo...

Pues yo nunca he atosigado a una camarera.

Jorge Lee dijo...

Por cierto, la chica de la foto seria una camarera inaccesible para muchos.

Su aspecto es sofisticado y anodino, simboliza la opulencia y la prepotencia encubierta de la Europa primermundista.

La chica lo tiene todo, estilo, belleza, formación (seguro que sabe quien es Goddard o como se diga), etc etc etc.

Es un ser perfecto inalcanzable para mi.

Anónimo dijo...

Vamos, esta tia no es camarera ni de palo.

Tendrá un máster en "psicologia y dinámica de las poblaciones de insectos en china" o algo por el estilo.

Y su novio, siendo su pareja liberal, tendrá un master en "ultimas tecnologias secretas de la NASA" y ademas habrá ganado el primer premio de "concurso de musica de vanguardia joven en Suecia", ademas seguro que está petao.

Vidas que no puedes vivir.