lunes, 6 de julio de 2009

DB




En el tren de la DB, corremos a las 17 horas y 15 minutos y acaban de dar los 290 kilómetros por hora. La lluvia se pasea en curvas de gotas por las ventanas del vagón cafetería, parecen curvas de consumo eléctrico interanual del pueblo alemán, o quizá cabellos húmedos de una indígena primigenia.


Cuándo se puede hablar de indígena primigenia?

Unos dirán que sería el equivalente a la Lucy germánica, es decir, un ejemplar de hembra de australopithecus, otros dirán que primigenia sería aquella primera mujer brandenburguesa del neolítico que se aferró a un pincho de barbacoa primigenio con el que asar un jabalí primigenio para su prole primigenia.


Yo siento primigenio como el momento en el que una bárbara, escapando de las legiones romanas, se separa de su pueblo y familia y se adentra en el bosque y la lluvia la sorprende con una furia que sacia sus ansias de agua y frío en la piel. Esa clase de indígena primigenia que en medio de una angustia enorme, sólo encuentra en la lluvia torrencial el único fenómeno externo que se puede meter hasta sus huesos y curarla, por el espacio de un momento.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Gran metáfora el ultimo parrafo, proclamo

g. dijo...

Querido Croquis:

Ayer ví, en La Plata City, República Argentina Soviética "El silencio de Lorna".
Me gustó, no diré que no, pero me sigo preguntando porqué me mandaste "de una patada a verla en cuanto la veas anunciada en cartelera"
o me perdí algo o no me pareció tan buena.
Como la compré por la calle, a precio de risa, en éstos próximos días tornaré a Sorrento a verla. Ya te digo y te cuento.

Sino...me alegro de haber venido a tu Cork natalius. No venía desde "Faith" y compruebo con emoción tu productiva producción literera.

Besos desde el frío argentí. Te gustaría andar por aquí conmigo, ayer a la tarde pensaba.

Salut!